Un presupuesto doméstico por categorías, desde cero

Cómo empezar a controlar los gastos de casa sin hojas de cálculo complicadas: apuntar un mes, agrupar en pocas categorías, poner topes realistas y revisarlo cada mes.

La mayoría de los presupuestos domésticos mueren en la primera semana, y casi siempre por lo mismo: se empieza por el final. Se decide cuánto «debería» gastarse en cada cosa sin saber cuánto se gasta de verdad, los números no se cumplen y se abandona. Un presupuesto que dura se construye al revés: primero se mira, después se decide.

Paso 1: un mes apuntándolo todo

Durante un mes, no cambies nada. Solo apunta cada gasto: importe, en qué y cuándo. El objetivo de este mes no es ahorrar, es tener una foto real.

Dos trucos para no dejarlo:

  • Apunta en el momento. Al pagar, no por la noche. Lo que se deja para luego se olvida.
  • No busques la precisión perfecta. Si se te pasa un café, no pasa nada. Interesa el orden de magnitud, no el céntimo.

Si no quieres esperar un mes, puedes reconstruir el anterior con los movimientos del banco. Es menos fiable para el efectivo, pero sirve para arrancar.

Paso 2: pocas categorías

Treinta categorías dan información muy fina y nadie las mantiene. Con media docena se apunta rápido y el resumen se entiende de un vistazo:

CategoríaQué incluye
CasaAlquiler o hipoteca, comunidad, suministros, internet, reparaciones
ComidaSupermercado y mercado
TransporteCombustible, abonos, aparcamiento, mantenimiento del coche
SaludFarmacia, consultas, seguros médicos
OcioRestaurantes, suscripciones, salidas, aficiones
OtrosLo que no encaja: ropa, regalos, imprevistos

Si «Otros» crece demasiado, es la señal de que falta una categoría. Hasta entonces, no la crees.

Paso 3: separar lo fijo de lo variable

Hay gastos que son iguales todos los meses y sobre los que no decides a diario: el alquiler, las cuotas, las suscripciones. Y hay gastos que dependen de lo que hagas: la compra, el ocio, la gasolina.

Esta distinción importa porque el margen de maniobra está casi todo en los variables. Los fijos se revisan una o dos veces al año (¿sigo usando esta suscripción?, ¿puedo cambiar de tarifa?); los variables, cada mes.

No te olvides de los gastos anuales: el seguro del coche, el impuesto de circulación, la matrícula. Divídelos entre doce y trátalos como un gasto mensual más. Son los que rompen un presupuesto que parecía ir bien.

Paso 4: poner topes a partir de lo que has visto

Ahora sí. Con la foto del mes delante, pon a cada categoría variable un tope. La regla es que sea creíble:

  • Si has gastado 450 € en comida, no te pongas 300. Ponte 420.
  • Elige una o dos categorías para ajustar, no todas a la vez.
  • Deja un margen para imprevistos. Siempre los hay.

Un tope que se cumple y se va bajando poco a poco funciona mejor que un objetivo ambicioso que se rompe el día 12.

Paso 5: mirar durante el mes

Un presupuesto que solo se consulta a fin de mes es una autopsia. Lo útil es saber a mitad de mes cuánto queda. Por eso ayuda verlo como una barra que se va llenando: si el día 15 llevas el 80 % del ocio, lo sabes a tiempo de decidir.

En la app de gastos del hub cada categoría tiene su barra frente al tope que le hayas puesto, y los gastos que se repiten cada mes se apuntan solos.

Paso 6: la revisión mensual

Una vez al mes, quince minutos:

  1. Compara con el mes anterior. ¿Qué categoría ha subido y por qué?
  2. Busca lo inesperado. ¿Hubo algún gasto que no estaba previsto? ¿Va a repetirse?
  3. Ajusta los topes. Si una categoría se queda corta tres meses seguidos, el tope estaba mal puesto. Súbelo y recorta en otra.

El presupuesto no es un examen que se aprueba o se suspende. Es una herramienta que se va afinando.

Si es un presupuesto compartido

En pareja o en familia, lo primero es decidir qué gastos son comunes y cuáles personales, y si cada uno aporta lo mismo o en proporción a lo que gana. Después, que las cuentas comunes estén donde los dos puedan verlas. Sobre cómo dividir y compensar gastos entre varias personas hablamos en cómo repartir los gastos de un piso compartido; las mismas ideas valen para una pareja.

Errores frecuentes

  • Presupuestar sin haber medido. Es el origen de casi todos los abandonos.
  • No contar los gastos pequeños. Sumados suelen ser una de las partidas más grandes del mes.
  • Castigarse por un mal mes. Un mes con una avería o un viaje no invalida el sistema. Se anota y se sigue.
  • Olvidar para qué era. Controlar gastos no es el fin. El fin es poder decidir: ahorrar para algo, quitarse una deuda o simplemente llegar tranquilo a fin de mes.

El mínimo para empezar hoy

Apunta los gastos de esta semana en seis categorías. Nada más. Dentro de un mes tendrás la foto, y con ella, el primer presupuesto que tiene posibilidades de durar.